aquella no había sido toda la historia.
Detrás de su decisión había cinco años de cumpleaños, parques, bicicletas, cuentos antes de dormir y momentos que nadie había visto.
Durante mucho tiempo pensé que había perdido cinco años de mi nieta.
Con los años dejé de contarlos.
Porque después tuve décadas.
Vi crecer a Nora.
La vi convertirse en mujer.
La vi encontrar su propio camino.
Y finalmente la vi sostener a su propia hija.
No podía recuperar el tiempo que Julian y yo habíamos perdido.
Tampoco podía cambiar el final