—Es lo más bonito que me han regalado nunca.
—Entonces, ¿por qué lloras?
Sonreí entre lágrimas.
—Porque a veces lloramos cuando queremos mucho a alguien.
Nora pareció aceptar aquella explicación.
Entonces señaló uno de los colgantes.
—Esa es mi letra.
—Sí.
—¿Y la J?
Miré a Chloe.
Había llegado el momento.
Pero no podía ser yo quien tomara aquella decisión.
—Creo que tu mamá tiene que explicarte algo.
Chloe se quedó inmóvil.
Después respiró profundamente y se arrodilló junto a nosotros.
—Nora, cariño… ¿recuerdas lo que me preguntaste sobre
tío