—Esto es tuyo.
Chloe lo abrió.
Mientras leía, su expresión cambió.
Primero lloró.
Después frunció el ceño.
Y finalmente levantó la mirada hacia mí.
—Hay algo que no te he contado.
Sentí que regresaba aquella desagradable sensación de la mañana.
—¿Qué cosa?
Chloe sostuvo la carta contra su pecho.
—Cuando Nora enfermó, Julian empezó a investigar su historial médico.
—¿Por qué?
—Porque los médicos descubrieron algo extraño.
Miré a Nora.
—¿Qué descubrieron?
Chloe bajó la voz.
—La enfermedad de Nora podía tener un componente hereditario.
Me quedé inmóvil.
—¿De la