muerto sentí algo diferente al vacío.
No era felicidad.
Todavía no.
Pero sí era una razón para levantarme al día siguiente.
Antes de marcharnos, revisamos el resto de la carpeta.
Había documentos bancarios, fotografías, cartas y una copia del testamento.
Julian había dejado una parte importante de sus ahorros para cubrir los estudios futuros de Nora.
El apartamento quedaría bajo administración hasta que ella fuera mayor.
Todo estaba pensado.
Pero encontré un último sobre que no estaba dirigido ni a mí ni a Nora.
Decía:
PARA CHLOE.
Se lov
entregué.