visto juntos a mis dos hijos antes de que Mateo enfermara.
Aquella tarde Chloe quiso acompañarme, pero le dije que necesitaba hacerlo sola.
La estación había cambiado mucho en aquellos años, aunque todavía conservaba la enorme estructura de hierro y el viejo reloj sobre el vestíbulo.
Encontré las taquillas en un corredor lateral.
Continué caminando.
Finalmente apareció.
214.
Introduje la llave.
Dentro había una caja de cartón.
Nada más.
La saqué y me senté en un banco.
Al levantar la tapa encontré fotografías.
Decenas de ellas.
Mateo y Julian de