ausencia. Significaba permitir que Nora creciera conociendo a su padre sin que su recuerdo se convirtiera en una sombra sobre su vida.
La casa amarilla había cambiado por completo.
El jardín que antes parecía abandonado estaba lleno de flores. La bicicleta roja descansaba junto al porche y, en la puerta del frigorífico, había dibujos, fotografías y notas del colegio de Nora.
En medio de todo aquello había una fotografía de Julian.
No ocupaba un altar.
No estaba rodeada de velas.
Simplemente formaba parte de la casa.
Exactamente como él había