pedido.
Nora tenía ya seis años y empezaba a hacer preguntas diferentes.
Una tarde apareció en la cocina mientras Chloe preparaba la cena y yo cortaba verduras.
—Abuela, ¿puedo preguntarte
algo?
—Siempre.
—¿Papá sabía que podía morir cuando me dio su riñón?
Chloe dejó de mover la cuchara.
Yo también me quedé quieta.
Habíamos sabido que algún día llegaría aquella pregunta.
—Sabía que cualquier operación podía tener riesgos —respondí con cuidado—, pero los médicos esperaban que se recuperara.
—Entonces no sabía que iba a morir.
—No.
Nora permaneció pensativa.
—¿Y