Desperté en un mundo salvaje: de programador a líder de la tribu Lunara

vegetal. Ante la evidencia irrefutable de mi conocimiento moderno aplicado a su mundo primitivo, Vanya bajó el arco.

Aquella noche, bajo el resplandor de la luna doble que iluminaba el firmamento, la tribu felina y el clan de las doncellas lobo unieron sus estandartes de sangre y fuego para fundar una sola hermandad: la Gran Tribu Lunara.

Yo fui coronado como su señor y estratega supremo. Comenzamos a levantar murallas de piedra tallada, talleres de herrería y almacenes térmicos. Las guerreras más letales de dos linajes rivales ahora montaban guardia