Desperté en un mundo salvaje: de programador a líder de la tribu Lunara

canastos estaban podridos por bacterias anaeróbicas;

y en un radio de trescientos metros, un grupo de bestias con cuernos se aproximaba en formación de cacería.Tragué saliva y alcé la barbilla sin titubear:—Si me matas ahora, Kaelen, tu herida se gangrenará antes del amanecer y tu campamento será arrasado por la manada de colmillos de hierro que ya está cruzando el río. La cazadora se congeló. El filo tembló sobre mi piel.

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—¿Cómo sabes mi nombre, forastero? —rugió la guerrera, retrocediendo un paso