Después de dar a luz, compré la casa de mis sueños para recuperarme junto a mi bebé

que podía presionar con recuerdos del pasado. Estaba frente a una mujer que había tomado decisiones para proteger a su bebé.
Isabella dejó de mirar las habitaciones y observó la carpeta. Por primera vez entendió que aquella palabra, CASA, no era solo un lugar donde dormir, sino una decisión que alguien había defendido antes de que ellas llegaran.
Mi madre

extendió la mano hacia los papeles y dijo que todavía podía arreglarse entre familia, pero entonces vio la primera página completa y cambió su expresión porque lo que estaba escrito