dio una náusea casi física.
No respondí.
En cambio, abrí el chat con mi directora financiera.
“Estado de la transferencia internacional a G.S. Holdings.”
La respuesta llegó en segundos:
“Transferencia de ocho millones retenida. Adrian Lancaster solicitó liberación urgente hace doce minutos. Confirmamos bloqueo por instrucción suya.”
Sonreí.
Hace doce minutos.
Justo cuando la subasta empezó a salirse de control.
Adrian
había intentado usar el dinero destinado a una negociación internacional para pagar un regalo de cumpleaños a su amante.
Qué elegante.
Qué estúpido.
Escribí:
“No liberen nada. Revisen