porque quería saber si podía compartir viaje con alguien. En el grupo había dieciocho números. Tres pertenecían a personas que yo no conocía.
No quería acusar a nadie sólo por estar en un chat. Fernanda revisó quiénes eran. Dos habían ido con compañeros suyos. El tercero era Mauricio, primo de una invitada llamada Alejandra. Había llegado tarde, estuvo menos de una hora y casi nadie habló con él. Cuando Fernanda preguntó a Alejandra, ella respondió algo extraño: Mauricio no había ido a la fiesta. El hombre que se presentó con
VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ