ese nombre era un conocido suyo llamado Esteban.
Alejandra explicó que Esteban había pedido acompañarla porque después se encontraría con amigos en el centro. Cuando llegaron, ella
lo presentó rápidamente y él se quedó conversando con varias personas. Después Alejandra se marchó temprano por dolor decabeza. Nunca imaginó que Esteban continuaría allí. —¿Él me conocía? pregunté. Hubo un silencio. —Te había visto antes —respondió finalmente.
No era un desconocido absoluto. Meses atrás yo había vendido una cámara por internet. Esteban había sido uno de los interesados. Intercambiamos algunos mensajes, pero