VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

llevó a los niños a dormir.
Don Julián simplemente sacó una silla y se quedó vigilando desde afuera.
Me dio una vergüenza terrible.
—Yo sabía que estaba fallando la chapa.
Me miró con esa expresión que ponen los padres cuando quieren regañarte pero recuerdan que no eres su hija.
—Mañana la arreglas.
—Mañana mismo.
Le agradecí unas veinte veces.
Antesde entrar, sin embargo, don Julián me preguntó algo extraño.
—¿Esperabas a alguien?
—No.
—¿Segura?
—Sí. ¿Por qué?
Miró hacia la esquina.
—Nada.Pensé que había visto el mismo coche pasar