cómo Víctor la manipulaba, recibió una condena de veinte años. En el fondo, el peso de haber matado a su propia hermana ya la tenía muerta en vida.
Beto, por haber cooperado con las autoridades y entregado las pruebas, recibió libertad condicional, pero el remordimiento y el alcohol lo consumieron; terminó yéndose a un pequeño pueblo, viviendo solo y cargando su propia penitencia.
Daniel, destruido por la culpa, le pidió a su padre empezar desde cero. Alejandro lo mandó a trabajar a la fábrica de embotellado, desde el puesto más