Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

cómo Víctor la manipulaba, recibió una condena de veinte años. En el fondo, el peso de haber matado a su propia hermana ya la tenía muerta en vida.

Beto, por haber cooperado con las autoridades y entregado las pruebas, recibió libertad condicional, pero el remordimiento y el alcohol lo consumieron; terminó yéndose a un pequeño pueblo, viviendo solo y cargando su propia penitencia.

Daniel, destruido por la culpa, le pidió a su padre empezar desde cero. Alejandro lo mandó a trabajar a la fábrica de embotellado, desde el puesto más