unos segundos, no respondió.
Después me pidió que me acercara.
—Antes del salto… vi a uno de los empleados hablando por teléfono. Parecía nervioso. Más tarde escuché que alguien había tenido problemas con el equipo.
Me quedé inmóvil.
—¿Se lo dijiste a Marcus?
—No. Pensé que solo estaban revisando algo rutinario.
Aquella información cambió todo.
El accidente podía haber sido consecuencia de un fallo técnico, pero también existía la posibilidad de que alguien hubiera ignorado una advertencia.
No era momento de hacer acusaciones sin pruebas.
Llamé al detective y le