conté lo que Mandy acababa de decirme.
Él tomó nota inmediatamente.
La investigación debía continuar.
3. La herencia que nunca quise
Una semana después del accidente, recibí una llamada del abogado de Marcus.
Quería que acudiera a su despacho para revisar los documentos de la herencia.
Al llegar, encontré varios expedientes sobre la mesa.
—Según el testamento, usted es la principal beneficiaria de los bienes personales de su marido —explicó—. Sin embargo, debemos revisar las deudas, las obligaciones pendientes y las disposiciones legales aplicables.
Asentí.
Marcus había acumulado una fortuna