Volví de un viaje de trabajo y encontré a mi hija sin conocimiento frente a la puerta. Mi esposa se limitó a encogerse de hombros: “Estaba respirando, pensé que no era grave

Todo lo que yo había construido durante años tenía sentido por ella.

Los paramédicos llegaron rápidamente.

Uno de ellos examinó a Daniela y preguntó:

—¿Alguien vio cómo ocurrió el accidente?

—Mi esposa estaba aquí —respondí.

Patricia apartó la mirada.

—Yo estaba en la cocina. Cuando salí, ya estaba en el suelo.

El paramédico frunció el ceño.

—Señora, si encontró a su hija inconsciente, debió pedir ayuda inmediatamente.

Patricia no contestó.

Acompañé a Daniela al hospital. Los médicos le realizaron estudios y me informaron que presentaba una conmoción cerebral. Por fortuna,