Sobreviví al sabotaje de mi esposo y lo escuché brindar por mi muerte— heyily

Casi nadie lo sabía.

—Entonces hay algo que debe ver.

Durante meses, Mauricio había movido dinero de la empresa hacia tres sociedades ficticias.

Una de ellas era de Daniela.

Otra pertenecía a su hermano.

La tercera estaba registrada a nombre de un prestanombres.

Más de treinta millones de pesos habían desaparecido.

Mauricio no quería salvar la empresa.

Quería vaciarla.

El seguro solo le daría suficiente liquidez para cubrir temporalmente el agujero y ganar tiempo para huir.

Mi muerte también le permitiría usar documentos falsificados para intentar apoderarse de participaciones que