Sobreviví al sabotaje de mi esposo y lo escuché brindar por mi muerte— heyily

No pensaba hacerlo.

—No contacte a su esposo.

—Tampoco pensaba hacerlo.

Mariana miró a Lucía.

—Y no congelen nada que pueda destruir evidencia financiera.

Gabriel respondió:

—No destruimos nada. Solo suspendimos nuevas líneas.

—Bien.

La investigación comenzó ese mismo día.

Mientras tanto, Mauricio seguía creyendo que yo estaba muerta.

A las nueve de la mañana llamó a emergencias para reportar mi desaparición.

A las nueve y treinta llegó al lugar del accidente.

A las diez lloraba frente a policías.

Uno de los investigadores llevaba una cámara corporal.

Más tarde vi