la puerta con cara de hombre derrotado.
—¿Encontraron a mi esposa?
Uno de los agentes respondió:
—Sí.
Por un instante, Mauricio pareció aliviado.
—¿El cuerpo?
—No.
Entonces me imagino que entendió.
Porque dejó de preguntar.
Lo arrestaron esa noche.
Daniela fue detenida en casa de una prima.
Doña Lupita fue localizada dos días después.
Yo había dado a la fiscal todo lo que sabía de ella.
Una mujer de setenta años.
Chal tejido.
Zapatos negros.
Una pequeña bolsa de mandado.
Parecía imposible encontrarla.
Pero un paramédico recordó haberla atendido esa