directamente a una oficina que jamás había usado.
—Necesito hablar con alguien sobre la sucesión de Valeria Salazar.
La secretaria preguntó:
—¿Valeria Montemayor Cárdenas?
Hubo silencio.
Mauricio tardó varios segundos en responder.
—¿Cómo dijo?
—La presidenta del grupo.
La llamada terminó menos de un minuto después.
A las cinco y doce, Mauricio llamó diecisiete veces a mi teléfono.
No respondí.
A las cinco y veinte, Daniela llamó nueve veces.
Tampoco respondí.
A las seis, la policía llegó por Mauricio.
Yo no estuve presente.
Pero Lucía me contó después que abrió