carpeta y un aviso formal para que nadie volviera a acercarse a mi trabajo, a la escuela de Camila ni a la casa de Coyoacán para presionarme.
—Las grabaciones están respaldadas —explicó—. Si continúan las amenazas, la difamación o los intentos de obtener bienes mediante intimidación, se presentarán ante las autoridades correspondientes.
Ofelia cambió de tono.
—Solo fueron palabras de una madre desesperada.
Teresa la miró con serenidad.
—Una discusión familiar no incluye fingir un intento de suicidio para acusar a otra persona, hurgar en sus pertenencias, seguirla, presionarla para