debajo de nuestros ojos.
En la suela de los zapatos de Alejandro.
Y cuando finalmente descubrí por qué había ido allí aquella noche…
entendí que el ataque contra mi madre no había sido un simple arranque de ira.
Había sido un intento desesperado por impedir que saliera a la luz un secreto capaz de destruir todo lo que Alejandro había construido durante quince años.
A LAS 2:27 DE LA MADRUGADA, MI MADRE DE 71 AÑOS ME LLAMÓ DESDE UNA COMISARÍA Y SUSURRÓ: “TU ESPOSO ME