se marchaba.
Caminaba directamente hacia su camioneta.
Abría la caja trasera.
Y sacaba algo largo.
Un bat de aluminio.
Volvía a entrar con él.
Quince minutos después salía otra vez.
Esta vez no llevaba el bat.
Llevaba una carpeta.
Azul.
Sentí que el aire desaparecía de la habitación.
—Amplíe la imagen.
Hernández lo hizo.
La resolución era imperfecta, pero suficiente.
Alejandro sostenía una carpeta azul contra el pecho.
Después caminaba hacia la camioneta.
Abría la puerta del copiloto.
Guardaba la carpeta.
Y regresaba a la casa.
Siete minutos más tarde