y setenta millones de pesos.
Me quedé completamente inmóvil.
—Mi padre nunca fue millonario.
—Porque ese dinero no era completamente suyo.
Teresa me pidió que fuera a su despacho.
Llegué poco después del mediodía.
Sacó una carpeta antigua.
Y entonces entendí por qué mi padre jamás había hablado de aquellas propiedades.
Inversiones Montalvo había comenzado como una pequeña sociedad formada por cuatro contadores e inversionistas.
Con los años, tres socios murieron.
Mi padre terminó administrando participaciones de herederos y fideicomisos.
Pero existía un documento clave.
Una cesión accionaria firmada en