A LAS 2:27 DE LA MADRUGADA, MI MADRE DE 71 AÑOS ME LLAMÓ DESDE UNA COMISARÍA Y SUSURRÓ: “TU ESPOSO ME GOLPEÓ CON UN BAT”… GUARDÉ SUS LENTES ROTOS SIN IMAGINAR QUE ERAN LA PRIMERA PISTA DE UN SECRETO DE MILLONES DE PESOS

2011.

Aquella cesión entregaba una parte importante de las acciones a una beneficiaria.

Yo.

—¿A mí?

—A ti —confirmó Teresa—. Tu padre quería proteger el patrimonio familiar. Pero había una condición.

—¿Cuál?

—Las acciones permanecerían administradas por él hasta que tú cumplieras cuarenta años o hasta que él falleciera.

Yo había cumplido cuarenta tres meses antes de su muerte.

—Entonces, ¿por qué nunca me dijo nada?

—Porque detectó irregularidades.

Teresa abrió otra carpeta.

Transferencias.

Cheques.

Contratos.

Empresas.

Y un nombre repetido una y otra vez.

Alejandro Salazar.

Mi esposo había