lo contrario a un hombre capaz de hacer algo así.
Era el vecino amable que ayudaba a cargar las bolsas del supermercado.
El hombre que organizaba colectas en la parroquia.
El esposo sonriente de todas nuestras fotografías familiares.
—Mamá, dime exactamente qué pasó.
Le costaba respirar.
Alejandro había llegado a su casa alrededor de las nueve y media de la noche con una tarta de manzana.
Le dijo que quería “arreglar los problemas de la familia”.
Pero pocos minutos después comenzó a