Mi madre también lo recordó.
—La banca.
—¿Cuál banca?
—La banca donde siempre se sentaban ustedes.
Salimos hacia allí al amanecer del día siguiente acompañadas por dos agentes.
La banca seguía existiendo.
Había sido reemplazada años atrás, pero estaba en el mismo sitio.
Detrás había un pequeño monumento de piedra dedicado a un antiguo guardabosques.
En su base encontramos una placa metálica floja.
Debajo había una pequeña cavidad impermeabilizada.
Dentro había una llave.
Y un papel con un número.
Era una caja de seguridad bancaria.
A las once de la