transferir tres propiedades de Inversiones Montalvo a una empresa controlada por él.
No era un hombre que había perdido el control una noche.
Era un hombre que llevaba años construyendo una estructura para quedarse con todo.
Mi matrimonio.
Mi confianza.
El patrimonio de mi padre.
Incluso mi nombre.
Todo había sido parte de la misma fachada.
Semanas después, la fiscalía amplió la investigación financiera.
La muerte de mi padre fue revisada nuevamente.
No apareció evidencia suficiente para afirmar que Alejandro la hubiera provocado.
Y yo me negué a convertir una