cuando una mentira ha sido construida durante quince años…
solo hace falta una grieta para que todo el edificio termine derrumbándose.
Y la grieta de Alejandro comenzó a las 2:27 de la madrugada…
cuando mi madre reunió el poco aire que le quedaba, tomó un teléfono desde una comisaría de Coyoacán y me dijo seis palabras que cambiaron para siempre nuestra familia:
—Valeria… tu esposo me golpeó.