Por una cuenta bancaria.
Se equivocó.
Todo comenzó con un diminuto fragmento de cristal incrustado en la suela de su zapato.
La prueba de que había estado exactamente donde juraba no haber estado.
La pieza que deshizo su primera mentira.
Y después todas las demás.
A veces la verdad no aparece de golpe.
A veces comienza con algo tan pequeño que nadie le presta atención.
Un lente roto.
Una cámara apuntando hacia una puerta.
Una frase pronunciada en una llamada.
Una carpeta que alguien estaba demasiado desesperado por encontrar.
Pero