A LAS 2:27 DE LA MADRUGADA, MI MADRE DE 71 AÑOS ME LLAMÓ DESDE UNA COMISARÍA Y SUSURRÓ: “TU ESPOSO ME GOLPEÓ CON UN BAT”… GUARDÉ SUS LENTES ROTOS SIN IMAGINAR QUE ERAN LA PRIMERA PISTA DE UN SECRETO DE MILLONES DE PESOS

había atacado.

 

Apreté las llaves del auto con tanta fuerza que se clavaron en mi palma.

 

—No firmes nada. Pide atención médica inmediatamente. Voy para allá.

 

—Perdóname, hija. Nunca quise destruir tu matrimonio.

 

Cerré los ojos.

 

—Tú no destruiste nada, mamá.

 

Treinta y cinco minutos después entré por las puertas de cristal de la agencia del Ministerio Público.

 

Varias personas voltearon al verme todavía con el uniforme puesto.

 

El comandante Hernández se levantó de inmediato.

 

—Teniente coronel Valeria Morales, necesito hablar