Guadalajara. Llevaron un pequeño árbol artificial, cajas de buñuelos y regalos. Raúl obsequió a Diego un atlas de partidas famosas; Elena ayudó a Sofía a colocar una estrella torcida en la punta.
Mauricio llegó por la tarde con permiso de Verónica. No se sentó junto a ella. Se quedó cerca de los niños, armó con Sofía una figura de plastilina y perdió otra partida contra Diego. A las diez se despidió.
—Mañana paso por ustedes a las doce —dijo.
—A las doce —repitió Diego, como si registrara el dato.
Antes