dormido en la alfombra, abrazado fuertemente a Bruno, con la insignia plateada aferrada en su mano.
La familia no siempre es la sangre que corre por tus venas. A veces, son desconocidos con chaquetas naranjas y verdaderos héroes de cuatro patas que, en medio de la peor tormenta de tu vida, abren las puertas para demostrarte que, por fin, has llegado a casa.
Cuando Mateo despertó con la insignia de rescate apretada en la mano, no preguntó si había ganado el concurso. Preguntó algo que partió el corazón de todos.