El Niño Que Leyó Solo Hasta Que Su Manada Abrió Las Puertas

la insignia plateada oficial de la unidad de rescate en el suéter.

«Tu papá está ahí fuera salvando una vida en este momento», le susurró el hombre con ternura, de modo que solo Mateo pudiera escucharlo. «Pero nos envió para decirte algo: ahora eres uno de los nuestros. Y nosotros nunca dejamos a nuestra manada sola bajo la tormenta».

Más tarde esa noche, Alejandro y Lucía regresaron a casa completamente agotados, pero felices. El niño perdido había sido encontrado sano y salvo. Al entrar en el salón, encontraron a Mateo