El Niño Que Leyó Solo Hasta Que Su Manada Abrió Las Puertas

perro entró con su cojera digna, olfateó los cojines y eligió el mejor sitio, como si hubiera pagado alquiler.

Los niños se sentaron alrededor.

Sergio fue el primero en leer.

Se equivocó tres veces en la misma frase.

Nadie se rió.

Mateo levantó la mano.

—Puedes acariciarle la oreja a Bruno —dijo—. A mí me ayuda.

Sergio lo hizo.

Y siguió leyendo.

Desde entonces, una vez al mes, Alejandro acompañaba a Bruno al colegio. Los perros de rescate más jóvenes no iban, porque estaban trabajando o entrenando. Pero Bruno ya