«Nos sentaremos en primera fila», le había prometido Alejandro, alborotándole el pelo. «Lucía, Bruno y yo. No nos lo perderíamos por nada del mundo. Eres parte de nuestra familia».
Pero esa misma tarde, todo se volvió un caos.
Una huelga masiva de transportes paralizó por completo los trenes. Lucía se quedó atrapada en una estación lejana tras un curso de capacitación médica. Era imposible avanzar o retroceder; las carreteras estaban totalmente bloqueadas.
Alejandro se estaba poniendo el traje cuando sonó su localizador de emergencias. Alerta roja. Un niño de cinco