¡MI ESPOSO ME BESÓ ANTES DE SALIR DE CASA COMO CADA MAÑANA

que podía tratarse de una fuga de gas.
Yo todavía intentaba convencerme de que todo era un accidente.
Hasta que Ricardo llamó por teléfono.
Lo primero que preguntó no fue cómo estábamos.
Ni siquiera quiso saber si Lucía estaba herida.
Su primera pregunta fue otra.
—¿Ella alcanzó a decirte algo?
Me quedé completamente inmóvil.
¿Cómo sabía que nuestra hija había dicho algo?
Cuando llegó al hospital parecía el esposo más preocupado del mundo.
Lloró delante de los médicos.
Me abrazó.
Besó a Lucía.
Pero ella apartó inmediatamente el rostro.
Como