—Estoy cansada.
—Pues descansa cuando yo me duerma.
Lo dijo sin vergüenza.
Como patrón.
Como dueño.
Yo sonreí.
—Sí, Esteban.
Él no notó nada.
Los hombres como él nunca notan cuando una mujer deja de amar. Artículospara hombres
Solo lo notan cuando deja de obedecer.
Durante dos semanas seguí igual.
Le hice sopa.
Le cambié las sábanas.
Lo llevé a terapia.
Sonreí frente a la enfermera.
Y por las noches, mientras él dormía, fui guardando copias.
Audios.
Estados de cuenta.
Mensajes.
Grabé a Tomás diciéndome:
—Cuando mi papá