Su perro recibió una bala por salvarlo, pero lo que hizo el pueblo tres días después lo cambió todo

día siguiente regresé a la cafetería.

Entré pensando únicamente en conseguir café y volver a la clínica.

Entonces vi el mostrador.

Habían colocado un frasco transparente.

Tenía billetes de veinte, cincuenta, cien y doscientos pesos.

Junto al frasco había un dibujo hecho con colores.

Era un perro pastor alemán.

Debajo se leía, con letras torcidas de niño:

“PARA BRUNO. ÉL TAMBIÉN ES DE TODOS NOSOTROS.”

Me quedé inmóvil.

Mariana fingió estar acomodando unas cosas.

—Mi hijo hizo eldibujo —dijo finalmente—. Siempre corre a la ventana cuando pasan ustedes cerca de