Su perro recibió una bala por salvarlo, pero lo que hizo el pueblo tres días después lo cambió todo

doctora Valeria Cruz.

Tenía el rostro serio.

—Está estable, Javier.

Sentí que podía respirar otra vez.

Pero ella no había terminado.

—El proyectil se fragmentó. Hay daño interno. Una parte alcanzó el bazo y también lesionó una arteria. Necesita una cirugía especializada.

—Háganla.

Lo dije sin preguntar nada más.

La doctora bajó la mirada.

—Es una intervención complicada. Y costosa.

—No importa.

Entonces me dio la cifra aproximada.

Podía superar los ciento ochenta mil pesos entre cirugía, especialistas, medicamentos, hospitalización y cuidados posteriores.

Me quedé mirándola.

Yo no tenía ese