solución, pero no convenía retrasar demasiado la intervención.
Durante los dos días siguientes prácticamente viví entre la clínica y mi patrulla.
Entraba a verlo.
Brunoestaba detrás de un cristal, conectado
—No importa.
Entonces me dio la cifra aproximada.
Podía superar los ciento ochenta mil pesos entre cirugía, especialistas, medicamentos, hospitalización y cuidados posteriores.
Me quedé mirándola.
Yo no tenía ese dinero.
La corporación tenía recursos destinados a emergencias veterinarias de los perros de servicio, pero existían límites administrativos. Podían cubrir una parte importante del tratamiento inicial, aunque aquella operación superaba