Su perro recibió una bala por salvarlo, pero lo que hizo el pueblo tres días después lo cambió todo

solución, pero no convenía retrasar demasiado la intervención.

Durante los dos días siguientes prácticamente viví entre la clínica y mi patrulla.

Entraba a verlo.

Brunoestaba detrás de un cristal, conectado

—No importa.

Entonces me dio la cifra aproximada.

Podía superar los ciento ochenta mil pesos entre cirugía, especialistas, medicamentos, hospitalización y cuidados posteriores.

Me quedé mirándola.

Yo no tenía ese dinero.

La corporación tenía recursos destinados a emergencias veterinarias de los perros de servicio, pero existían límites administrativos. Podían cubrir una parte importante del tratamiento inicial, aunque aquella operación superaba