con mucho el presupuesto disponible.
Bruno figuraba en documentos como un perro de trabajo asignado a la unidad.
Yo entendía que las instituciones funcionan con reglas.
Pero sentado en aquel pasillo, esas reglas sonaban terriblemente frías.
Para ellos podía ser un ejemplar operativo.
Para mí era familia.
La doctora me explicó que teníamos poco margen.
Podían estabilizarlo mientras buscábamos una solución, pero no convenía retrasar demasiado la intervención.
Durante los dos días siguientes prácticamente viví entre la clínica y mi patrulla.
Entraba a verlo.
Brunoestaba detrás de un cristal, conectado