se acerca a un vehículo policial.
—¿Y?
Daniel guardó silencio.
—Cuando regresa, lleva algo en la mano.
La línea quedó muda durante varios segundos.
—¿Qué lleva?
—No puedo distinguirlo con claridad en esta copia. Necesitamos preservar el archivo original y que lo examine un perito independiente.
Antes de que pudiera responder, escuché una voz detrás de mí.
—Señor Vance.
Me
giré.
Un hombre de traje gris estaba al final del pasillo.
No lo conocía.
A su lado había una mujer con una carpeta.
El hombre se acercó y mostró una