El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

rostro estaba agotado.

Me levanté inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

—Está despierto.

Entré.

Laura estaba sentada junto a la cama.

Ethan parecía todavía más joven bajo aquellas luces. Tenía los ojos hinchados y el rostro pálido.

Me acerqué.

—Hola, campeón.

Intentó sonreír.

—No me llames así.

Era exactamente el tipo de respuesta que habría dado antes de todo aquello.

Y por primera vez en horas sentí ganas de llorar.

Me senté junto a él.

—Necesito preguntarte algo, pero solo si te encuentras con fuerzas.

Ethan miró hacia Ortega, que esperaba fuera.

—¿Es