está en esa habitación.
Su expresión cambió apenas un instante.
—Entonces usted es Caleb Vance.
No era una pregunta.
—Sí.
El agente extendió la mano.
—Sargento Nolan Price.
No se la estreché.
—¿Por qué están aquí?
—Necesitamos hablar con su hijo cuando despierte.
—Acaba de salir de una operación.
—Será breve.
—No hablará con nadie sin un abogado presente.
Price sonrió.
No era una sonrisa amable.
—Señor Vance, esto no es una película. Su hijo estuvo involucrado en un incidente con un agente de la ley.
—Mi hijo recibió dos