En la imagen congelada se veía a Ethan en el suelo.
Al sheriff a pocos metros.
Y detrás de él había otro hombre.
Traje oscuro.
Cabello gris.
Gafas.
Lo reconocí inmediatamente por la fotografía que acababa de enseñarme Ortega.
Thomas Bell.
El auditor que, según los registros oficiales, llevaba tres semanas muerto.
Me quedé mirando la imagen congelada en el teléfono de Ortega.
Thomas Bell.
El hombre que supuestamente llevaba tres semanas muerto estaba allí, de pie detrás del sheriff, la misma noche en que dispararon a mi hijo.
—Esto