encontremos algo que parezca un arma.”
Recordé lo que Daniel había visto en la cámara: un agente caminando hacia el vehículo y regresando con algo en la mano.
Ortega salió inmediatamente para llamar a su equipo.
Yo permanecí con Elena.
—Hay otra cosa —dijo.
—¿Qué?
Sacó del bolsillo una pequeña llave.
—Bell me pidió que se la entregara a usted.
La observé.
Tenía grabado un número:
317.
—¿Qué abre?
—No me lo dijo.
—¿Por qué a mí?
—Solo dijo que si algo le ocurría, usted sabría qué hacer.
Aquello me