El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

que volvía a tener treinta años.

—Mi hermano.

Ortega dejó el documento sobre la mesa.

—Nunca mencionaste que tenías un hermano.

—Porque murió.

—¿Cuándo?

—Hace dieciocho años.

Otra pausa.

—¿Cómo?

—Accidente de barco.

La expresión de Ortega cambió.

Yo ya sabía lo que estaba pensando.

Thomas Bell había “muerto” en un accidente.

Ahora aparecía mi hermano, también supuestamente muerto, vinculado a una empresa nacida poco después de la operación Northstar.

—No —dije—. Victor está muerto. Yo identifiqué el cuerpo.

—Entonces puede que alguien utilizara su identidad después.

Eso tenía más